En uno de mis numerosos paseos por el mercado de argumentos, viví la experiencia que me dispongo a relatar:
Como ya habéis podido comprobar, el mundo de las ideas es un tanto abstracto y singular. En un mercado humano, es normal encontrar toda clase de trastos, barro seco, trozos de tela, animales muertos... pero lo que se vende en un mercado de ideas es mucho más útil que todas esas patrañas. En los mercados de ideas se compran y venden argumentos. Los argumentos dan sentido a las ideas, y son nuestra forma de subsistir. Algunas de las ideas viven mediante argumentos reales y verdaderos, pero, por suerte o por desgracia, no todas pueden permitírselo. Con este hecho está relacionado mi historia.
Caminaba por las amplias calles del mercado. Cientos y cientos de ideas compraban su ración de argumentos diarios. Llamó mi atención un puesto especialmente ruidoso, debido al gran barullo de ideas que se habían arremolinado a su alrededor. El vendedor anunciaba su mercancía a voces para llamar la atención:
-¡Los mejores argumentos que pueden encontrar! ¡Para las ideas más pequeñas hasta las más grandes! ¡Los miren por donde los miren, siempre son ciertos! ¡Acérquense! Eh, los de ahí, no toquéis tanto...
Algunas de las ideas se habían acercado a verificar los argumentos. Esta era la única manera de comprobar que eran frescos y de calidad, mas el tendero se mostraba reacio a enseñarlos mucho.
-Pero... esto es raro...-uno de los clientes más avispados estaba dudando-. Esto... ¡Esto es una falacia!
Todo el mundo que allí se encontraba se sorprendió y muchos empezaron a gritar.
-¡Guardia! ¡Guardia! ¡Están intentando vender una falacia!
La máxima autoridad del mundo de las ideas es la Guardia de la Razón. Bajo ella, Ley impone orden con su espada. La venta de falacias es uno de los delitos más graves aquí. Las falacias parecen argumentos verdaderos y verificables a primera vista, pero son en realidad falsos, y su fin no es otro que acabar con la verdad. Una idea que se alimenta de estas falacias es ilógica, y eso irrita enormemente a Razón.
El comerciante recogió rápidamente su puesto y salió corriendo, pero, por lo visto, ya había vendido unas cuantas unidades antes de que lo descubriesen. ¿Quién se fiaría de una idea que se alimenta de tal basura?
Hay que tener mucho cuidadito también con sus primas hermanas, las Inshidiash! Algunos incluso las usan para desmentir la Verdad.
ResponderEliminar*me gusta* esperando otra entrada xD
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